CONTAR HISTORIAS (KÓNG-KÓO), de Ming Yi Chou
La exposición presenta obras en diversos formatos como acrílico y al óleo, muestra de la convergencia de las culturas oriental y occidental, y del desarrollo personal y artístico de Ming.
La palabra taiwanesa para «historia» kòo-sū, también puede usarse en la expresión kóng-kóo «contar historias», que se refiere al acto de narrar eventos ficticios o legendarios. El artista transmite con esta selección de obras diferentes historias, fragmentadas entre sí, pero interconectadas por tendencias y experiencias personales que pueden ser fugaces como un instante y a su vez duraderas en su huella.
Junto a las quince composiciones cuidadosamente elaboradas y caracterizadas por formas planas y gráficas, la instalación se completa con un audiovisual que nos muestra el reino secreto de ilusiones representadas por el artista taiwanés. Paisajes visuales abstractos, fauvistas, geométricos, minimalistas o neodecorativos, en escenas donde lo natural y lo antinatural coexisten con paletas multitonales y en diversas perspectivas compositivas.
Una exposición que va más allá de la reflexión sobre las primeras obras de arte orientales y occidentales, con aspiración de emular a los grandes maestros de la historia del arte. El cubismo multifacético de Picasso, la inversión de colores de Andy Warhol en su icónica serie pop, el ingenioso uso de elementos cómicos de Roy Lichtenstein en el neo-pop y las obras fotográficas serigrafiadas de Christopher Wool derivadas de sus propias pinturas. Una exploración y avance hacia nuevas fronteras artísticas.
La fascinación de Ming Yi Chou por la parcialidad y la repetición a menudo coexiste, como lo demostración del efecto multiplicador y de subversión del significado original a través de la replicación. Esto se hace evidente en sus series de 2014 Oculto Series II y III, Otra mirada (ventana VI) de 2025, y en las obras El jardín de Laozi de 2015 o Memoria olvidada de 2024.
MING YI CHOU
Originario de Taiwán, reside y trabaja en Sevilla desde hace más de 25 años. Su práctica artística se centra en la pintura y la serigrafía, con materiales como acrílico, óleo y tinta sobre papel y lienzo.
Su lenguaje pictórico está profundamente influido por el pensamiento oriental, lo que se refleja en su exploración de la relación entre el vacío y la presencia, el ritmo y la repetición. Ming Yi Chou propone un espacio de pausa y silencio visual, donde el proceso creativo adquiere un papel central frente al resultado final. Sus pinturas, aunque aparentemente minimalistas, revelan una complejidad interna y una fuerte carga espiritual. Para ello utiliza el color y la materia como vehículos de introspección, invitando al espectador a una experiencia perceptiva lenta y consciente. Cada pieza se construye como un registro del tiempo, del movimiento y de la energía contenida en el instante de su ejecución.
Su obra ha sido expuesta en diversos contextos internacionales y forma parte de colecciones privadas, consolidando una presencia reconocible dentro del arte actual. Una investigación artística que profundiza en la pintura como lenguaje universal y como espacio de conexión entre culturas, tradición y contemporaneidad.